La primera ves que lo vi, algo me atrajo
directamente hacia él, talves fueron
sus manos blancas y suaves como nubes,
que nunca pude dejar de mirar
él me hablaba de su vida, de sus
experiencias
y yo pensaba ¿si sería parte de
ellas?
Esos dos luceros con luz tenue y
café,
Cuando me miraban, debilitaban mi
fuerza
En cada letra suya había una sonrisa
para mi,
Una sonrisa cargada de amor
Su pecho, como el hierro, apenas se
acercaba
Me hacía sentir seguridad y cuando
sus
Brazos me rodeaban cual niña en el
regazo
De su madre no me quería apartar
Su
sola presencia, cambiaba la forma en que veía el mundo,
Pero
alguien más llegó, ese alguien que lo alejó,
Ahora
todos son recuerdos y medias sonrisas,
Ahora
él solo es: de quien algún día me enamoré

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